Referir la puesta en escena como valor estético propio del cine encierra una paradoja: cómo se puede defender el cine como arte específico, que realiza lo que antes de él era imposible (el registro de las acciones con un fuerte coeficiente del mimetismo, el relato en imágenes y en sonidos, la producción de imágenes dotadas de movimiento), si, para analizarlo, se recupera la noción de puesta en escena que parece arrastrarlo a sus antecedentes teatrales? ¿Por qué elegir esta expresión por sobre otras, del vocabulario de la imagen (figuración, expresión) o del relato (ritmo, lógica, economía)? Estos y otros interrogantes guían, en este libro, las reflexiones de Jacques Aumont. El autor parte de considerar que la puesta en escena, a la que aborda tanto en su sentido analítico como estético, está en la raíz de todo arte cinematográfico imaginable, en la medida en que el cine consiste en filmar cuerpos humanos que actúan, juegan, experimentan y viven en un cuadro, en un medio, en un espacio, en un tiempo, es decir, en la medida en que cuenta historias con imágenes.

Las grandes mutaciones en materia de puesta en escena han quedado atrás. Con un lenguaje ameno y felizmente alejado de toda jerga de especialistas, El cine y la puesta en escena se ocupa de repasar la invención de aquellas formas originales para acercarse a las sucesivas variantes surgidas de la concepción del cine como fabricación de un mundo que, durante el tiempo de un film, "sustituye" al nuestro y se suma a él. Por ello, incorpora los cambios sustanciales que desde fines del siglo pasado tienen lugar en el lenguaje de lo que entendemos por "cine", aunque hoy practique todo tipo de alianzas institucionales y utilice sin complejos las artes literarias, pictóricas y teatrales.

El cine y la puesta en escena de Jacques Aumont

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Referir la puesta en escena como valor estético propio del cine encierra una paradoja: cómo se puede defender el cine como arte específico, que realiza lo que antes de él era imposible (el registro de las acciones con un fuerte coeficiente del mimetismo, el relato en imágenes y en sonidos, la producción de imágenes dotadas de movimiento), si, para analizarlo, se recupera la noción de puesta en escena que parece arrastrarlo a sus antecedentes teatrales? ¿Por qué elegir esta expresión por sobre otras, del vocabulario de la imagen (figuración, expresión) o del relato (ritmo, lógica, economía)? Estos y otros interrogantes guían, en este libro, las reflexiones de Jacques Aumont. El autor parte de considerar que la puesta en escena, a la que aborda tanto en su sentido analítico como estético, está en la raíz de todo arte cinematográfico imaginable, en la medida en que el cine consiste en filmar cuerpos humanos que actúan, juegan, experimentan y viven en un cuadro, en un medio, en un espacio, en un tiempo, es decir, en la medida en que cuenta historias con imágenes.

Las grandes mutaciones en materia de puesta en escena han quedado atrás. Con un lenguaje ameno y felizmente alejado de toda jerga de especialistas, El cine y la puesta en escena se ocupa de repasar la invención de aquellas formas originales para acercarse a las sucesivas variantes surgidas de la concepción del cine como fabricación de un mundo que, durante el tiempo de un film, "sustituye" al nuestro y se suma a él. Por ello, incorpora los cambios sustanciales que desde fines del siglo pasado tienen lugar en el lenguaje de lo que entendemos por "cine", aunque hoy practique todo tipo de alianzas institucionales y utilice sin complejos las artes literarias, pictóricas y teatrales.

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