Pieza singular, Ciclope es el único drama de sátiros de la antigua literatura griega que se ha conservado completo. Se trata de un género teatral “intermedio”, por así decirlo, ya que hay en él algo de la tragedia y algo de la comedia. Suele tomar mitos y pasajes de la epopeya (como la tragedia) para tratarlos de manera grotesca (como la comedia) mediante la presencia constante de los sátiros, androides que componen el séquito de Dioniso, dios de lo irracional, del vino y del teatro. Los sátiros son seres animalescos, en los que la forma humana se combina con vello abundante, pezuñas, orejas y cola de caballo o de cabra y falo erecto en signo de su lubricidad; son cobardes, borrachos, mentirosos, haraganes, libidinosos.

En este caso, Eurípides toma una leyenda indoeuropea con la figura de un monstruo antropófago de un solo ojo, el ciclope Polifemo (preservada por Homero en el canto IX de la Odisea), la reelabora dramáticamente y la utiliza para referirse a la relación entre la ley y el capricho, entre la civilización y la barbarie: Polifemo, un monstruo que desconoce toda ley social y se rige por el deseo personal, llegando incluso al canibalismo, es castigado por un “héroe civilizado”, Odiseo, quien le señala con su castigo el exceso cometido; pero ¿hay también barbarie en la civilización?

Cíclope de Eurípides

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Pieza singular, Ciclope es el único drama de sátiros de la antigua literatura griega que se ha conservado completo. Se trata de un género teatral “intermedio”, por así decirlo, ya que hay en él algo de la tragedia y algo de la comedia. Suele tomar mitos y pasajes de la epopeya (como la tragedia) para tratarlos de manera grotesca (como la comedia) mediante la presencia constante de los sátiros, androides que componen el séquito de Dioniso, dios de lo irracional, del vino y del teatro. Los sátiros son seres animalescos, en los que la forma humana se combina con vello abundante, pezuñas, orejas y cola de caballo o de cabra y falo erecto en signo de su lubricidad; son cobardes, borrachos, mentirosos, haraganes, libidinosos.

En este caso, Eurípides toma una leyenda indoeuropea con la figura de un monstruo antropófago de un solo ojo, el ciclope Polifemo (preservada por Homero en el canto IX de la Odisea), la reelabora dramáticamente y la utiliza para referirse a la relación entre la ley y el capricho, entre la civilización y la barbarie: Polifemo, un monstruo que desconoce toda ley social y se rige por el deseo personal, llegando incluso al canibalismo, es castigado por un “héroe civilizado”, Odiseo, quien le señala con su castigo el exceso cometido; pero ¿hay también barbarie en la civilización?

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