La Multiplicación Dramática partió de nuestra experiencia con las Escenas Temidas del Coordinador de Grupo, texto ya clásico que aportó a la desmitificación de la supuesta neutralidad valorativa del conductor grupal y humanizó su figura idealizada, acercándola a la de los propios conducidos. Esta línea originaria de trabajo suministrada por el psicodrama analítico tradicional, se fue modificando a medida que nos alejamos de lo anecdótico de la escena familiar consonante del coordinador grupal. Fuimos deleuzianos sin saberlo. Nos abrimos a las ideas de la complejidad y de la multiplicidad a través de las propuestas de escenas resonantes que surgieran de los integrantes del grupo, en lugar de reducir interpretativamente a certezas únicas el conflicto que planteaba el protagonista. A esta encarnación en escenas rizomáticas inventadas a partir de una escena inicial es lo que denominamos Multiplicación Dramática, máquina de producción de subjetividad, dispositivo analizador y herramienta de movilización para utilizar tanto en la creación de una obra de arte, como en una sesión de psicoterapia.

La gran difusión de la Multiplicación Dramática en diversos países y entre variados profesionales del Psicodrama, de la Dinámica de Grupos y otros, dedicados al entrenamiento, la clínica, la pedagogía, la prevención, nos obliga a volver sobre este texto fundacional. El advenimiento de los Nuevos Paradigmas en el campo de la salud, la cultura, la educación, el arte, ha producido aperturas en nuestro pensamiento y práctica. Por esta razón hemos ampliado este texto a fin de incluir los desarrollos, los caminos entre el arte y la psicoterapia que hemos transitado como autores, juntos o por separado, multiplicándonos mutuamente en nuestras creaciones personales, mencionadas en la actual edición. 

Eduardo Pavlovsky y Hernán Kesselman

La Multiplicación Dramática partió de nuestra experiencia con las Escenas Temidas del Coordinador de Grupo, texto ya clásico que aportó a la desmitificación de la supuesta neutralidad valorativa del conductor grupal y humanizó su figura idealizada, acercándola a la de los propios conducidos. Esta línea originaria de trabajo suministrada por el psicodrama analítico tradicional, se fue modificando a medida que nos alejamos de lo anecdótico de la escena familiar consonante del coordinador grupal. Fuimos deleuzianos sin saberlo. Nos abrimos a las ideas de la complejidad y de la multiplicidad a través de las propuestas de escenas resonantes que surgieran de los integrantes del grupo, en lugar de reducir interpretativamente a certezas únicas el conflicto que planteaba el protagonista. A esta encarnación en escenas rizomáticas inventadas a partir de una escena inicial es lo que denominamos Multiplicación Dramática, máquina de producción de subjetividad, dispositivo analizador y herramienta de movilización para utilizar tanto en la creación de una obra de arte, como en una sesión de psicoterapia.

La gran difusión de la Multiplicación Dramática en diversos países y entre variados profesionales del Psicodrama, de la Dinámica de Grupos y otros, dedicados al entrenamiento, la clínica, la pedagogía, la prevención, nos obliga a volver sobre este texto fundacional. El advenimiento de los Nuevos Paradigmas en el campo de la salud, la cultura, la educación, el arte, ha producido aperturas en nuestro pensamiento y práctica. Por esta razón hemos ampliado este texto a fin de incluir los desarrollos, los caminos entre el arte y la psicoterapia que hemos transitado como autores, juntos o por separado, multiplicándonos mutuamente en nuestras creaciones personales, mencionadas en la actual edición. 

Eduardo Pavlovsky y Hernán Kesselman

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